La compasión en acción: cómo Tashi y el monje transformaron un aula en Bután

«La experiencia de aprendizaje fue estimulante y práctica. Ayuda a reflexionar sobre cuestiones relacionadas con la naturaleza humana, la educación y la comunidad. Los alumnos no solo salieron de allí como personas que habían visto una película, sino como principiantes en el arte de la empatía, habiendo aprendido un nuevo lenguaje para expresar sus sentimientos y su preocupación por los demás cuando estos lo necesitan».

Tshering Penjor, agente de cambio y educador de Bartsham, Bután. Para el Desafío de los ODS de la APCEIU: «El uso del cine para promover la alfabetización mediática y la educación para la ciudadanía global», Penjor decidió proyectar Tashi and The Monk, la historia de Tashi, una niña de 5 años que llega a una comunidad dirigida por el monje budista Lobsang y tiene que vivir entre otros 84 niños; mientras lucha contra el dolor y la ira, debe aprender a confiar y a conectar con los demás. La película captura el poder sanador de la compasión y la comunidad. A través de esta historia, Tshering buscó explorar cómo el bienestar emocional y la empatía podrían dar forma a una cultura escolar más fuerte y amable, y animó a los estudiantes a conectar con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número 3: Salud y bienestar, y el ODS número 10: Paz, justicia e instituciones sólidas.

ENTREVISTA CON SIMA

¿Por qué elegiste la película de la SIMA Academy «Tashi and The Monk»?

Esta película representaba el poder de la compasión, algo que me atrajo porque ayuda a reflexionar sobre cuestiones relacionadas con la naturaleza humana, la educación y la comunidad. Los alumnos no se limitaron a ser meros espectadores de una película, sino que se convirtieron en principiantes en el arte de la empatía, aprendiendo un nuevo lenguaje para expresar sus sentimientos y su preocupación por los demás cuando estos lo necesitan.

¿En qué medida la proyección cumplió tus objetivos para el evento en su conjunto?

Nuestros objetivos con la proyección consistían principalmente en animar a los alumnos a reflexionar sobre la empatía frente al castigo y a considerar la compasión como una fortaleza. La proyección superó nuestras expectativas, ya que fueron los propios alumnos quienes pusieron en marcha tres iniciativas: 

  • La iniciativa «Rincón de la Tranquilidad »: los alumnos diseñaron un espacio tranquilo al que cualquiera pudiera acudir para calmar sus emociones. Equipado con tarjetas de mindfulness, material para dibujar y guías de respiración, el «Rincón de la Tranquilidad» se convirtió en un refugio para la regulación emocional. Monjes locales del Chador Lhakhang impartieron formación en mindfulness y técnicas sencillas de meditación, vinculando la educación moderna con las tradiciones espirituales de Bután.

  • Sistema de compañeros de apoyo:inspirándose en la figura del mentor de las obras «Tashi» y «El monje», los alumnos de cursos superiores se emparejaron con compañeros más jóvenes para ofrecerles apoyo académico y emocional. La iniciativa, dirigida por el orientador escolar, fomentó tanto la empatía como el liderazgo, reforzando la idea de que «todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender». 

  • Práctica de mindfulness de un minuto:los profesores y los alumnos comenzaban cada clase con un breve momento dedicado a la respiración o a la conciencia sensorial. Este ritual diario ayudaba a los alumnos a entrar en un estado mental de concentración, mejorando su atención y su disposición emocional para el aprendizaje.

¿Podría decirnos si este evento ha cambiado la percepción que tiene el público sobre el tema y, en caso afirmativo, de qué manera?

La película suscitó intensos debates. Los alumnos establecieron paralelismos entre las dificultades emocionales de Tashi y los comportamientos que habían observado en sus compañeros. Empezaron a preguntarse: «¿Y si respondiéramos con comprensión en lugar de con un castigo?». Este cambio marcó el inicio de una nueva toma de conciencia: la disciplina podía replantearse desde la empatía. Los alumnos comenzaron a explorar el enfoque basado en el trauma, aprendiendo que los comportamientos disruptivos suelen surgir de necesidades emocionales insatisfechas más que de rebeldía. Esta toma de conciencia se convirtió en la base de una cultura transformadora en el aula.

¿Cuáles fueron los principales temas de debate en el evento? 

Los principales temas que se trataron a lo largo del evento fueron: 

  • Conciencia emocional activa: Los alumnos aprendieron a reconocer sus emociones y a asumir el control de ellas, en lugar de sentirse dominados por ellas. 

  • Mayor concentración y presencia: Las sesiones de mindfulness de un minuto proporcionaron una herramienta sencilla pero profunda para hacer una pausa, reflexionar y recargar energías. 

  • Una cultura escolar solidaria: el bienestar emocional se convirtió en una parte integral del entorno escolar, lo que fortaleció las relaciones entre alumnos y profesores.

Por favor, cuéntanos un momento memorable de tu evento.

Para los alumnos de la Escuela Central de Bartsham, «Tashi y el monje» se convirtió en algo más que una película: fue un espejo que reflejaba lo que la educación puede llegar a ser cuando se basa en la compasión. A través de prácticas de atención plena, el apoyo entre compañeros y la conciencia emocional, este proyecto transformó una simple proyección en un movimiento en favor del bienestar, la empatía y la armonía social, encarnando el espíritu tanto del ODS 3 como del ODS 10 en la vida escolar cotidiana.

Un momento memorable del evento fue cuando se creó el «Sistema de compañeros de apoyo». Conmovidos por la forma en que los niños mayores de la película guiaban a Tashi, los alumnos pusieron en marcha un programa de compañeros de apoyo entre cursos. Los alumnos mayores se emparejaron con los más pequeños para ofrecerles apoyo académico y emocional, lo que sirvió para reforzar la idea de que todos tenemos algo que enseñar y algo que aprender. Este programa también contó con el apoyo del orientador escolar para evaluar y cuidar la salud mental de los alumnos del centro. El sentido de comunidad que se creó en el colegio en torno a esta película fue extraordinario.