Vivimos en un mundo cada vez más visual. Ya sea viendo las noticias o compartiendo un meme, nos comunicamos cada vez más a través de imágenes y vídeos.
Esto se refleja en nuestros propios hábitos de consumo, peroalgunas cifras son realmente impactantes: según YouTube, el consumo de vídeos en dispositivos móviles crece un 100 % cada año; otro estudio reveló que un tercio del tiempo que las personas pasan en Internet se dedica a ver vídeos.
¿Cómo podemos aprovechar este interés por la narración visual para impartir educación para el mundo? Un buen punto de partida es buscar documentales de calidad que permitan a tus alumnos conectar de inmediato con el tema de la clase.
A todos nos encanta el cine porque es capaz de crear un mundo —ya sea real o ficticio— en el que uno se cree al instante. Un mundo que te permite conectar con los personajes y que te sigue acompañando mucho después de que terminen los créditos.
Todo esto se plasma en el cine documental, donde los directores pueden aprovechar todas sus habilidades como narradores visuales para poner de relieve importantes cuestiones de justicia social. Crean historias centradas en los personajes, que ofrecen a los estudiantes una visión de primera mano del pulso, la gente y los movimientos que hay detrás de los temas que están estudiando.
En SIMA sabemos que existen documentales de calidad y que estos tienen el poder de inspirar un cambio social duradero. Tenemos un dicho que reza: «El documental es letal para los prejuicios». En el caso de los estudiantes, lo vemos cuando los docentes proyectan cortometrajes documentales que transmiten un mensaje creíble junto con un enfoque original o creativo.
Al igual que en la historia brutalmente sincera de una joven periodista en Siria (como en«NOT ANYMORE: A STORY OF REVOLUTION») o en el caso del DJ de hip-hop que anima a los jóvenes a llevar una alimentación saludable (como en«FROM GANGS TO GARDENS»), los documentales nos sumergen de lleno en la acción a través de historias íntimas, con la esperanza de fomentar el activismo mediante la empatía.
Los alumnos no pueden evitar sentir empatía por los personajes y las situaciones que ven. Tras ver NOT ANYMORE: A STORY OF REVOLUTION en la New Roads School de Santa Mónica, un alumno nos comentó:
«Me quedé totalmente cautivada. Ahora ya no puedo ver una película o un documental como antes. Me sorprende lo mucho que estas historias me han hecho reflexionar sobre mi propia vida y mis propias decisiones, y cómo puedo influir en personas que viven al otro lado del mundo con solo ver estas películas».
Otro se limitó a decir:
«Esto me ha enseñado lo que es la verdadera responsabilidad».
De esta manera, puedes utilizar el cine como herramienta para que tus alumnos desarrollen una visión global.
En SIMA Academy siempre buscamos los contenidos más reveladores e inspiradores, que permitan a los alumnos traspasar las paredes del aula y adentrarse en las vidas de personas de todo el mundo.
Las películas que denuncian las injusticias, plantean preguntas críticas y revelan la belleza, la resiliencia y la dignidad de la humanidad permitirán a los estudiantes darse cuenta del poder que tienen al contribuir a la creación de un mundo mejor.
Un documental bien hecho, producido con esmero, despertará en tus alumnos una nueva curiosidad por el mundo. El paso más emocionante para la educación para la ciudadanía global es lo que ocurre cuando aparecen los créditos.
El truco de los educadores consiste en utilizar la película como punto de partida para profundizar en un tema o desarrollar nuevas habilidades.
De este modo, la película constituye el primer paso, el punto de partida para el debate en clase y las actividades que les permiten comprender mejor lo que ha sucedido y el papel que pueden desempeñar.